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trabajemos por una mejor matríz energética en chile

miércoles, 13 de agosto de 2014

Lluvias en el sur llevan a costo de energía en el SIC a menor nivel en una década

Lluvias en el sur llevan a costo de energía en el SIC a menor nivel en una década

Para esta semana, el Cdec-SIC proyectó que el costo marginal promediaría US$ 26 por MW/h en el principal sistema del país.
  • Por Antonio Astudillo M. diariofinanciero 
    Centrales hidroeléctricas de embalse y pasada están aportando el 58% del total de la energía generada.
    
Los frentes de mal tiempo que han afectado en las últimas semanas a la zona centro sur del país han ayudado a aliviar la compleja situación de costos de energía en el principal sistema, llevando los precios a su menor nivel en más de una década.
    Según proyecciones del Cdec-SIC, esta semana el costo marginal en el Sistema Interconectado Central (SIC) promediará US$ 26,34 por MW/h, su menor nivel desde que comenzaron las restricciones de gas desde Argentina, a mediados de la década pasada.
    El costo marginal es el precio que pagan las generadoras por intercambiar energía en el mercado spot, pero hoy, dados los problemas de “desadaptación” que existen en el sistema, estos son traspasados en los contratos a los clientes libres, por lo que afectan directamente a las empresas.
    Las lluvias han incrementado el aporte de las centrales hidroeléctricas de pasada y embalse del sistema, las que en su mayor parte de encuentran generando a toda capacidad, e incluso en algunos casos, han debido verter agua, como la central Angostura (316 MW), de Colbún.
    Así, en lo que va de agosto, la generación hidroeléctrica aporta el 57,62% del total de la energía producida en el SIC. Mientras, las unidades termoeléctricas han reducido su presencia, contribuyendo con el 36,02% de la energía al sistema.
    La proyección del organismo se basa en la programación semanal que hace para el despacho de las centrales, las que entran en bloques al sistema, partiendo por las más baratas (hidroeléctricas) hasta las de mayor costo, que son las unidades que funcionan con diesel.
    En cualquier caso, la baja en los costos es una situación puntual, y en la medida que las centrales hidroeléctricas vayan disminuyendo su aporte, los precios volverían a subir.
    Los mayores aportes

    Hoy, las centrales que están realizando los mayores ingresos al sistema son las grandes hidroeléctricas de embalse.
    En promedio, Ralco (640 MW) ha aportado en las últimas dos semanas el 9% de la energía generada en el sistema. Pangue ha contribuido con un 7% y las centrales Colbún y Pehuenche con otro 13%.
    Asimismo, la mayor disponibilidad de agua en el sistema ha hecho que gran parte del parque termoeléctrico no sea despachado, lo que ha ayudado a contener los costos. En el caso de las carboneras eficientes -que en promedio tienen un costo de producción de energía de entre US$ 40-50 por MW-, sólo han mantenido generación continua las cuatro unidades del complejo Guacolda, la central Campiche y otras unidades del complejo Ventanas, todas de AES Gener. En el caso de Bocamina I, de Endesa, su presencia ha sido intermitente.
    En tanto, la unidades en base a GNL -más caras que las carboneras- han estado casi ausentes en las últimas semanas, y sólo han sido despachadas de forma esporádica Nehuenco II y San Isidro II.
    Pese al mejor panorama, las restricciones que existen en el sistema de transmisión -debido al atraso en las obras de expansión- impiden que los menores precios lleguen a todos los usuarios. Los cuellos de botella entre Alto Jahuel y Charrúa (cerca de Concepción), restringen la llegada a la zona central de la energía barata producida en la VII y VIII regiones. Lo mismo pasa de Polpaico al norte.

    Central Santa María sufre desconexión por falla
    Dos episodios de desconexión del sistema sufrió la central Santa María de Colbún en los últimos días. Ambos pasaron inadvertidos pese a la estrechez que vive el sistema, producto de la mayor disponibilidad de recursos hidroeléctricos.
    Según comentan fuentes, la mañana del domingo la unidad, que aporta una capacidad de 350 MW al SIC, debió ser desconectada de la red por cerca de 12 horas, esto a solicitud de Transelec, que realizaba trabajos de mantención en instalaciones cercanas. Cerca de las 22:00 horas del domingo, y una vez que las obras finalizaron, la central volvió a estar disponible para el despacho.
    El segundo episodio ocurrió el lunes, cuando cerca de las 8:00 horas la central volvió a interrumpir su operación, esta vez producto de una falla menor que afectó al ducto de enfriamiento y que fue resuelta pasado el mediodía.
    Tras la paralización a fines de 2013 de Bocamina II (350 MW), de Endesa Chile, por una decisión judicial, esta unidad de la generadora ligada al grupo Matte es la única carbonera de gran tamaño que se encuentra operando de forma contínua en el sur del país. La primera unidad del complejo Bocamina tiene 128 MW.
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martes, 12 de agosto de 2014

América Latina debe cuidar el agua para calmar su sed de energía

América Latina debe cuidar el agua para calmar su sed de energía

Se calcula que la región aumentará un 550% su generación de electricidad en los próximos 35 años

La sequía: el enemigo silencioso de Latinoamérica

La planta hidroeléctrica de Itaipu, la más grande de Latinoamérica. / ITAIPU BINACIONAL
¿Recuerda la última vez que se quedó sin luz en su casa? ¿Y la última vez que se fue el agua? ¿Qué pasaría si estas restricciones comenzaran a producirse a menudo y simultáneamente? Estas son situaciones que no son ajenas para muchas personas en América Latina y con el crecimiento previsto de la población mundial en las próximas décadas, la demanda de agua y energía no hará más que aumentar presionando aún más los recursos existentes.
Las últimas cifras de la Asociación Internacional de Energía (IEA) señalan que para 2035, el consumo mundial de energía crecerá un 35% y el consumo de agua por parte del sector eléctrico se incrementará en un 85%, especialmente en los países en desarrollo, una prueba de la interdependencia que existe entre ambos sectores.
Si bien la crisis hídrica global todavía es una posibilidad del futuro, los problemas energéticos son un fenómeno presente. La escasez de agua ya genera impactos negativos en el sector energético en muchos lugares del mundo. La relación entre agua y energía es tan estrecha que, cuando esta falla, se generan a su vez problemas en el consumo del agua, en especial en el sector agrícola.
Según el Consejo Mundial de Energía, para el año 2050, por ejemplo, en América Latina la generación de electricidad se incrementará en 550% y el consumo de agua crecerá en 360%. En África, por otra parte, la producción de energía aumentará un 700% y el uso del agua en 500%. Este aumento se explica por la mayor demanda de agua para las centrales hidroeléctricas, pero también por la refrigeración de las centrales térmicas y nucleares, así como la extracción y el refinado de combustibles.
En este contexto, el cambio climático también amenaza con elevar la temperatura del planeta y causar sequías más frecuentes y pronunciadas, que reducirán la disponibilidad de agua.
En un mundo que no cuide sus recursos naturales afectados por el cambio climático, los números pueden llegar a ser mucho peores, con impactos en la economía y la estabilidad política de muchos países, señala el estudio del Banco Mundial "Energía Sedienta: Asegurar suministros en un mundo con disponibilidad limitada de agua".

Un problema de todos

Este problema es bien conocido en Brasil. En 2012, el nivel de agua en las represas en el sudeste y centro-oeste del país alcanzó el 28% de su capacidad a causa de la peor sequía en 50 años. Este volumen de agua, está por debajo del mínimo para garantizar el suministro de electricidad.
Casi 10 años antes, el país vivió ocho meses de racionamiento a causa de la sequía en el noreste, que resultó en una pérdida de 54 mil millones de reales (23 mil millones de dólares) para la industria y un fuerte impacto en el crecimiento económico de 2001. En la vecina Venezuela, otro país muy dependiente de la energía hidroeléctrica, también la población ha estado enfrentando problemas de cortes en el suministro.
Pero la menor disponibilidad de agua no afecta únicamente a las represas. Otras modalidades de generación de energía también están padeciendo la escasez de este recurso. En 2007, en Australia —que entonces vivía la peor sequía en mil años— tres plantas de carbón tuvieron que reducir la producción para proteger los depósitos de agua municipales.
En resumen, el 59% de las empresas de energía y el 67% de las empresas eléctricas sufrieron algún inconveniente relacionado con los recursos hídricos en los últimos cinco años, según el Informe del Agua de 2013, publicado por CDP, una consultoría de temas ambientales.
Si las empresas tienen dificultades por la falta de agua y energía, la situación no es más fácil para la población. Hoy en día, más de un tercio de los habitantes del planeta viven en zonas donde se reduce el suministro de agua, según el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos (WWAP). Y de acuerdo con el AIE, 2.500 millones de personas tienen poco o ningún acceso a la electricidad.

Una planificación realista

A pesar de estas preocupaciones, la planificación y la producción en el sector de la energía se han hecho sin tener en cuenta las limitaciones actuales y futuras de agua. Esta es una de las principales conclusiones del estudio, el primero de una iniciativa —también llamada Energía Sedienta— cuyo objetivo es alentar a los países a actuar de manera diferente.
China, uno de los primeros países que trabajan con la iniciativa, incorporará esta limitación a su próximo plan quinquenal de energía (2016-2020). Entre las soluciones propuestas a China y otros países, están:
  • Usar más energía renovable, como la solar y eólica
  • Reciclar y reutilizar el agua usada en la operación de las centrales nucleares
  • Reemplazar las plantas viejas e ineficientes
  • Aumentar la eficiencia de la producción de biocombustibles
  • Crear leyes y regulaciones sobre el derecho de uso del agua en tiempos de escasez
  • Integrar la infraestructura de energía y agua
Y, por último, se anima a los gobiernos y las personas a hacer algo simple, pero que no siempre se cumple: conservar el agua y ahorrar energía siempre que sea posible, sin importar el lugar. Este es el primer paso hacia un mundo en el que los cortes de luz y agua sean cada vez menos una amenaza.

Mariana Kaipper Ceratti es productora online del Banco Mundial