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lunes, 5 de diciembre de 2011

Europa consigue en 2010 la mayor subida del siglo en biomasa

Lunes, 05 de diciembre de 2011 Javier Rico

La producción de energía primaria a partir de biomasa sólida experimentó durante 2010 el mayor incremento en términos absolutos en lo que va de siglo, al pasar de 73,4 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep) en 2009 a 79,3. Los datos proceden del último barómetro de EurObserv'ER, donde se constata que un invierno largo y más frío y la consolidación de la industria para suministrar biocombustibles de forma segura y económica han podido más que la crisis a la hora de mantener la senda de crecimiento de la biomasa.

Europa consigue en 2010 la mayor subida del siglo en biomasa

El Barómetro de biomasa sólida que acaba de publicar EurObserv'ER referido a 2010 confirma la tendencia al incremento del uso de la biomasa para fines energéticos, tanto térmicos como eléctricos, en la Unión Europea. Aunque en porcentaje la subida mayor en este siglo tuvo lugar en 2003, cuando se consiguió un 9,8% con respecto a 2002 (de 53,2 a 58,4 Mtep), el 8% de aumento en 2010 se basa en un incremento absoluto mayor, al pasar de 73,4 Mtep en 2009 a 79,3 Mtep en el pasado año de producción de energía primaria con biomasa sólida.

Los otros dos parámetros principales medidos por el informe de EurObserv'ER también aportan crecimientos notables. En consumo de calor se pasó de 60 a 66 Mtep y en electricidad producida de 62 a 67 TWh, lo que representa incrementos del 10,1% y del 8,3%, respectivamente. El observatorio europeo de las energías renovables explica estos incrementos, especialmente los referidos a los usos térmicos, por el invierno largo y extremadamente frío de 2009-2010, que sirvió para confirmar que los operadores estaban suficientemente capacitados para cubrir el aumento de la demanda en un contexto de crisis económica y de futuro incierto. El documento confirma que la mejora en la producción y suministro de biocombustibles, la mayor implantación de calderas y redes de calor y la innovación tecnológica han demostrado que la biomasa está en condiciones de competir y superar la oferta de gas y carbón.

Nadie amenaza la hegemonía de Alemania
Por países, Alemania sigue en lo más alto del podio de la biomasa de la UE. Ocupa el primer puesto en producción de energía primaria, con 12,2 Mtep (más del 15% del total de los 27) y en producción de electricidad, con 10,7 TWh (también más del 15% del total de países de la UE), el quinto en producción de calor, con 0,4 Mtep, y el segundo en consumo de calor, 8,6 Mtep. Finlandia y Francia se reparten el segundo escalafón, al cual se asoman principalmente los países del norte de Europa: Suecia, Dinamarca y Polonia. Por último, España mantiene la quinta posición de 2009 en energía primaria, la sexta en consumo de calor y sube un puesto en producción de electricidad, aunque sigue muy alejada, con 2,4 TWh, de Alemania, Finlandia (9,4 TWh) y Suecia (9,3 TWh).

Una de las desventajas de España con respecto a estos y otros países, es el nulo desarrollo de la co-combustión con carbón, algo que resalta el presente estudio de EurObserv'ER, donde se dice que el uso de pellets de madera en centrales de carbón es muy común en Dinamarca, Reino Unido, Holanda y Bélgica. A pesar del incremento de la producción en Europa, el informe destaca que gran parte de esta materia prima procede de Estados Unidos, Canadá y Rusia. No obstante, se afirma también que los pellets siguen aportando una pequeña parte de los biocombustibles sólidos, ya que casi dos terceras partes proceden de explotaciones silvícolas y madereras, directas o residuales, y en menor medida de licores negros y residuos agrícolas.

Como conclusión, desde EurObserv'ER se espera que la estabilidad del precio de los biocombustibles frente a la subida continua de los combustibles fósiles, la obligación de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la mayor solidez de los proyectos bioenergéticos y el aumento de la confianza de administraciones y empresas mantenga el incremento de la biomasa en sus diferentes facetas durante los próximos años.

Más información:
www.eurobserv-er.org


Fuente:

Saludos
Rodrigo González Fernández
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RSE INTERESANTISIMO ARTICULO La RSE: ¿mapa, brújula o radar?

mapa brujula o radarNunca me ha gustado mucho entrar en el debate sobre las definiciones de la RSE. No porque no las encuentre útiles y necesarias, sino porque no me queda claro para qué las queremos cuando discutimos sobre ellas. Pero, sobre todo, porque nunca hemos abordado con suficiente claridad una de las dimensiones de los debates sobre las definiciones. Los debates sobre definiciones son muchas cosas, pero también son luchas por el poder.

¿En qué sentido? Pues porque todo esfuerzo por establecer lo que las cosas "son" conlleva, en este tipo de temáticas, la voluntad de afirmar -al mismo tiempo- como "deben ser". La definición de la RSE nunca es un asunto académico, sino un asunto eminentemente práctico y, en un sentido amplio de la expresión, político.

Ninguna definición de la RSE es inocua. Porque quien establece una definición, en el mismo instante conquista el poder de decir -habitualmente a los demás, por cierto- cómo actuar. Y establecer una definición otorga al mismo tiempo el poder de juzgar sobre si la acción -habitualmente la de los demás- se ajusta o no la definición. Por eso es comprensible que haya tanto debate en torno a establecer qué es la RSE, porque no es tanto una cuestión de palabras, sino de qué se quiere hacer con las palabras. No nos debe extrañar, pues, que haya conflictos, tensiones y desacuerdos en torno a las concepciones, puesto que en este terreno un conflicto conceptual es también un conflicto de intereses. En este sentido, aunque obviamente yo también estoy interesado en disponer de una comprensión de la RSE, nunca me ha preocupado excesivamente la batalla por las definiciones y las terminologías (que se pueden multiplicar hasta el infinito): porque lo que me preocupan son las interpretaciones. El significado de la RSE no se juega en las definiciones sino en las interpretaciones. De la misma manera que el significado de un valor no se encuentra en en el diccionario, sino en las prácticas que se llevan a cabo en nombre de este valor.

Así pues, no hay que acercarse a los discursos sobre la RSE como un debate sobre su "verdad"; sobre si definen lo que la RSE "es". Sino como herramientas que nos ayudan -y nos pueden ayudar mucho- a orientar nuestra acción y nuestras decisiones, a dialogar sobre ellas, a contrastar y confrontar diversas perspectivas posibles sobre ellas. En definitiva, nos ayudan a ir (re)construyendo el sentido de lo que hacemos, a disponer de marcos de referencia para (re)interpretar lo que hacemos, a innovar en nuestras prácticas y a transformarlas, y a poder dialogar y razonar sobre estas prácticas desde una diversidad de perspectivas, sin que ninguna de ellas pueda pretender disponer de la verdad sobre qué "es" la RSE.

Por eso, cuando oigo hablar a la gente sobre la RSE (sean empresas, profesionales o todo tipo de stakeholders), me interesa a menudo indagar no lo que dicen sino qué uso hacen de su discurso. Definiciones similares admiten usos muy diferentes y al revés: desde discursos muy diferentes se puede compartir la misma aproximación. Se puede usar la RSE como mapa, como brújula o como radar.

Entender las definiciones de la RSE como un mapa presupone la creencia de que ya se dispone de una reproducción a escala de la realidad, por eso queremos disponer de mapas antes de salir de viaje: porque queremos poder situarnos en la realidad antes de tener cualquier contacto con ella. Los mapas pueden estar mejor o peor hechos, pero siempre pretenden reproducir a escala la realidad. Por tanto, se trata sólo de estar situado en el mapa, entre otras cosas porque los mapas ya te dan los caminos preestablecidos. De ahí que tan a menudo los debates sobre la RSE sean debates sobre si las empresas están o no suficientemente adaptadas al mapa preexistente, o sobre hasta qué punto deben adaptarse a él. Y esto genera un proceso circular de ir perfeccionando el mapa con la intención de que la realidad empresarial se vaya ajustando a él.

Una brújula, en cambio, te da direccionalidad, o te ayuda a encontrar orientación. Pero no prejuzga el camino. Incluso, ante determinadas circunstancias que vienen dadas por la realidad, una brújula ayuda a entender lo que, visto desde fuera, parece un rodeo, porque te permite explicar cómo y por qué ante las circunstancias orográficas (y no digamos si se trata de navegar) tomas determinadas decisiones que aparentemente te separan de tu norte. Y, obviamente, permite tener un criterio para deliberar sobre si el camino elegido es el mejor posible. La brújula te hace responsable tanto del punto que tomas como referencia en el horizonte como del camino que emprendes para acercarte a él.

Un radar también te permite moverte. Pero lo que te facilita el radar es la información suficiente para poder moverte sin chocar con los demás que, por su parte, también se mueven. El radar facilita el movimiento continuo sin llegar a chocar con nadie. No te ayuda a establecer a dónde vas, sino a saber qué debes hacer para no chocar con los demás. Pero también facilita que la propia actuación dependa de las de los demás. Hasta el punto que, llevado al extremo, quien usa la RSE como un radar no tiene ningún compromiso intrínseco con ella, sino que es el resultado de su respuesta más o menos inteligente a los movimientos y los riesgos que percibe en su entorno.

Mapa, brújula o radar. Es una cuestión de mentalidad, de aproximación, de actitud. No de procesos, metodologías o herramientas de gestión. Por eso puede haber actores que manejan la RSE de manera muy sofisticada o con discursos muy elaborados en cualquiera de las tres aproximaciones. Y también puede haber planteamientos muy elementales propuestos desde cualquiera de los tres enfoques. Incluso cuando se critica o rechaza la RSE no queda claro si se está pensando en un mapa, en una brújula o en un radar. Por eso va bien preguntarse, en los debates sobre qué "es" la RSE si en la demanda o en la propuesta de ideas y definiciones se busca un mapa, una brújula o un radar. Y también qué buscan las empresas al acercarse a la RSE. Y qué pretenden quienes se aproximan a las empresas hablando de RSE. Y...

Y, sobre todo, va bien preguntarse personalmente si la propia aproximación a la RSE, más allá de los contenidos, es predominantemente como mapa, brújula o radar. O quizás alguna otra que a mí se me ha escapado.

Fuente:DIARIORESPONSABLE

Saludos
Rodrigo González Fernández
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